Ipsos Point Of View - Educar, Prevenir y Controlar

La expresión de temores sociales en el ámbito escolar...

Autor (es)

  • Miguel Becerra Reserach executive
Get in touch

Los resultados de la encuesta “Chilenos y Chilenas Hoy” de Espacio Público e IPSOS  aplicada el año 2018 y cuyos resultados fueron publicados este año, permiten observar cuáles son las principales preocupaciones de las personas de 18 años o más en torno al ámbito educacional, presentando variables orientadas a la calidad de la educación, a la convivencia escolar, a la preparación para la universidad y al costo de los establecimientos, entre otras variables. La alternativa más mencionada corresponde al posible uso de drogas y alcohol en las escuelas o colegios. Esto es también consistente con lo observado el año 2017, donde igualmente fue la alternativa más mencionada.
Preocupaciones Educación Este resultado es llamativo, debido a que el uso de drogas y alcohol es algo transversal a la escuela, el barrio, la familia y la comunidad, y no algo inherente al sistema educativo, como sí pueden ser la calidad de los profesores o la preparación para entrar a la universidad. Y, sin embargo, esta preocupación permea sobre todo a medida que el grupo socioeconómico va descendiendo, representando la principal amenaza a la educación de los hijos.
El problema del uso de drogas y alcohol en el ámbito escolar comprende la participación de múltiples actores involucrados: las políticas de los establecimientos en torno a la prevención y control del uso y tráfico de drogas y del consumo de alcohol, las herramientas que ha incorporado el estudiante desde la familia, las políticas públicas vinculadas a la prevención del consumo, la accesibilidad a alcohol y drogas que provee el entorno, entre otros.
En este contexto, es de suma relevancia considerar un elemento fundamental a la hora de prevenir y de entender el problema del consumo de alcohol y de las drogas: lo que piensan y experimentan los niños, niñas y adolescentes al respecto. 
El Décimo Segundo Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar aplicado en terreno el año 2017 por nuestro equipo, por encargo del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) , nos permite observar algunos fenómenos interesantes que se han venido dando a lo largo de los últimos años. Uno de ellos, es la baja en la prevalencia del consumo diario de tabaco y de consumo de alcohol en el último mes (es decir, de la cantidad de jóvenes que fuman diariamente y de quienes han consumido alcohol durante el último mes), y también la baja en la prevalencia del consumo de cocaína y pasta base durante el último año. 
Sin embargo, en las últimas tres mediciones hemos sido testigos de una importante alza en el consumo de marihuana en el último año, el cual, si bien disminuyó de forma significativa para la medición del año 2017, se mantuvo sobre el 30% entre los estudiantes, contrastando con las cifras observadas hasta el año 2011, donde no superaba el 20%. Esta estabilización viene de la mano de una drástica disminución de la percepción de riesgo de consumir marihuana frecuentemente, precisamente en el mismo periodo de tiempo, pasando de un 48% de estudiantes que declara gran riesgo de consumir marihuana en el año 2011, a un 21,9% en 2017. 
La dinámica observada en el consumo y percepción de las drogas y alcohol en la población escolar de Chile convoca a preguntarnos acerca de cómo la población adulta está pensando a la niñez y la juventud respecto de este tema. En cómo los colegios previenen y enfocan sus prácticas preventivas, y en cómo recogen la realidad del consumo de drogas y alcohol hoy en el año 2019, una realidad que difiere de lo observado hasta antes del año 2011. Todo ello también debe ser revisado en el contexto de las iniciativas de prevención del Estado y en cómo se insertan en el ámbito educativo. 
Como se mencionó anteriormente, la preocupación por el uso de drogas y alcohol en los colegios se manifiesta clara y fuerte, desplazando la preocupación por componentes inherentes al sistema educativo, como pueden ser la calidad de la educación o su financiamiento. 
En el estudio Chilenos y Chilenas Hoy de Espacio Público e IPSOS, el 56% de los encuestados señala que la delincuencia o la inseguridad ciudadana está entre los 3 problemas sociales que más les afectan, seguido de la existencia de un servicio de salud deficiente (36%) y de la venta/consumo de drogas (34%). La inseguridad, la convivencia y la amenaza del consumo de drogas han permeado el imaginario de las personas, de modo que tales problemas van más allá de constituirse como problemas generales de salud o seguridad. Se alojan en múltiples lugares, expandiéndose desde el barrio o el noticiero e instalándose en ámbitos como el escolar. En este sentido, la escuela se consideraría como un espacio formativo no sólo desde el rendimiento, el conocimiento o el acceso a un mejor nivel de vida a través de la educación, sino también desde lo valórico y desde el control que puede ejercer sobre el consumo y el tráfico.
Como sociedad enfrentamos entonces, el desafío de abordar el consumo de drogas acogiendo la idea de que se nos presenta como una preocupación transversal a la sociedad. Acoger esta idea nos permite reconocer la importancia de adquirir responsabilidades compartidas, es decir, de participar activamente en la formación de nuestros niños y de exigir que la formación valórica y preventiva en el ámbito educacional, sea implementada correcta y oportunamente. 
 

Autor (es)

  • Miguel Becerra Reserach executive