Encuestas presenciales versus telefónicas, por Alfredo Torres
Levantadas ya las restricciones en todo el país, Ipsos ha vuelto a efectuar su tradicional encuesta de opinión para El Comercio de manera 100% presencial, es decir, cara a cara. Las encuestas de opinión también se hacen ahora por teléfono, pero hay algunas diferencias que es preciso tener en cuenta para el análisis.
El diseño muestral en la encuesta de El Comercio-Ipsos es por etapas, para controlar bien el peso electoral de cada región. En cada etapa se siguen métodos aleatorios para asegurar la representatividad de las localidades y las viviendas seleccionadas. Las encuestas telefónicas, en cambio, se hacen en una solo etapa con selección aleatoria de números telefónicos. El riesgo de este método es que puede ocurrir que en una medición haya más entrevistados en una región de los que le correspondería en proporción a su población electoral.
El trabajo de campo también es diferente, pero confiable en ambos casos. Las encuestas cara a cara de Ipsos se aplican con encuestadores que emplean mascarillas y caretas plásticas y con un protocolo estricto para evitar el contacto físico. El encuestador emplea tablets conectadas a Internet para trasmitir de inmediato los resultados al centro de procesamiento de Ipsos y poder ser supervisado escuchando el audio de la entrevista. A su vez, la encuesta telefónica se hace desde un “call center” donde los entrevistadores también son escuchados para asegurar la calidad de su trabajo.
Una gran ventaja de las encuestas presenciales es que se pueden mostrar tarjetones con opciones de respuesta en letras grandes, lo cual es de gran ayuda cuando son muchas opciones, como en el caso de la pregunta de intención de voto. En las encuestas telefónicas hay que leer las opciones una por una, con el riesgo de que el entrevistado se olvide de alguna alternativa cuando son muchas. En cambio, una ventaja de las encuestas telefónicas es que se puede llamar de noche, mientras que las encuestas cara a cara solo se aplican de día.
Los resultados de las encuestas también pueden diferir según el diseño de la pregunta y las fechas de trabajo de campo. Por ejemplo, la encuesta del IEP divulgada ayer en “La República” se llevó a cabo entre el 13 y el 19 de octubre, mientras que la de Ipsos que publica hoy El Comercio se hizo entre el 21 y el 23 de octubre. Además, Ipsos consideró una relación más amplia de posibles candidatos.
Por el momento, lo único que se puede afirmar es que hay un precandidato puntero y luego un pelotón de 4 o 5 precandidatos con cierto respaldo. Cuando se inscriban las candidaturas y todos los candidatos logren hacerse más conocidos recién se podrá tener una medición más fina de la intención de voto.