De Toledo a Guzmán
Cuando Julio Guzmán saltó de las redes sociales a las calles y logró 5% de intención de voto hace un mes en la encuesta de Ipsos, algunos lo llamaron el PPK joven. El mismo Pedro Pablo Kuczynski se preguntó entonces si los electores preferirían votar por el original o la mitación. Dos semanas después, la encuesta de GfK le trajo la respuesta: Guzmán ya lo alcanzó. El atractivo de la novedad es muy poderoso, como lo señalé en esta misma columna hace un año, la que titulé “El outsider tecnocrático” refiriéndome precisamente al entonces desconocido precandidato.
Pero si a alguien se parece el político Guzmán, en realidad, es a Alejandro Toledo. Ambos tuvieron una infancia difícil. Toledo nació en un hogar muy pobre y Guzmán quedó huérfano de padre. Ambos tuvieron familias numerosas: Toledo fue el octavo de una familia de 16 hermanos, de los cuales sobrevivieron nueve; Guzmán, el undécimo de una familia de 12. Por las dificultades económicas, los dos trabajaron desde jóvenes y lograron gracias a su ingenio y carisma estudiar en la universidad con becas hasta el nivel de doctorado en el extranjero.
Ambos vivieron muchos años en Estados Unidos y consiguieron trabajar en algunas consultorías o como funcionarios de mando medio en organismos internacionales. En ese lapso también ambos contrajeron matrimonio con una ciudadana extranjera, coincidentemente, de religión judía. Belga en el caso de Toledo, norteamericana en el caso de Guzmán. Ambos siguieron definiéndose como católicos, aunque sin duda su religiosidad se volvió más ecléctica. A su retorno al Perú, ambos buscaron y consiguieron empleo en el Estado como economistas. Toledo fue asesor del Ministerio de Trabajo durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde durante un par de años y Guzmán fue viceministro de Producción y secretario general de la oficina del primer ministro del gobierno actual durante 11 meses.
Luego de esta breve experiencia gubernamental, ambos decidieron entrar en política por la puerta grande. Ninguno optó por hacer carrera como alcalde, congresista o gobernador. Ni siquiera esperaron a ser convocados a un ministerio. Ambos estaban convencidos de que su misión era llegar directamente a la presidencia de la República. A su vez, conociendo al electorado nacional, ambos decidieron ser el ‘outsider’ que el electorado estaba buscando y lanzarse por fuera de los partidos tradicionales. Toledo se lanzó en 1995 y obtuvo 3% de los votos, pero en el 2000 llegó a 40% y en el 2001 alcanzó la ansiada presidencia. Guzmán ha trepado más rápido y, dada la tendencia, su posición es expectante. Curiosamente, Toledo compitió contra Alberto Fujimori. Guzmán lo haría contra Keiko Fujimori.
Alfredo Torres
Presidente Ejecutivo de Ipsos Perú
El Comercio, 07 de febrero de 2016. p.A23.