Fiebre de fútbol

Ahora que falta tan poco para que Perú defina su suerte en las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018, la fiebre ante una posible clasificación parece haber contagiado a todos los peruanos.

Fiebre de fútbol

Autor(es)

  • Carlos Ponce Ipsos Public Affairs, Perú
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Sin embargo, es ya sabida la diferencia que existe entre percepción y realidad. Si bien no a todos les gusta el fútbol, sí es claro que cuando a la selección le va bien, la pasión por el fútbol suele extenderse también a personas que habitualmente no siguen al deporte rey.

En Ipsos medimos la afición al fútbol desde hace cerca de 20 años y, con los datos históricos, podemos concluir que poco más de la mitad de la población (55% en promedio) se declara aficionada al fútbol. Esa proporción es igual en Lima y el interior, entre NSE y todas las edades. La única diferencia que encontramos es en el género, pues la mayoría de aficionados al fútbol son hombres. En la última medición de setiembre, 80% de hombres se declaraba aficionado, frente a un 40% de mujeres.

Si bien en las mediciones que hemos realizado desde 1999 a la fecha, en promedio, un 55% de personas es aficionada al fútbol, cuando a la selección le va bien, este porcentaje sube a cerca del 70%. Los picos más altos se dieron en lo que se denominó “el mejor partido de la era Markarián”, en 2010, contra Argentina en Lima (empatamos 1-1 con gol de Zambrano, pero pudimos llevarnos el triunfo si el palo no le hubiera negado a Cachito Ramírez lo que hubiera sido un golazo por encima del portero) y en la Copa América 2011 cuando Perú quedó de tercero y Paolo fue goleador del torneo.

aficion al futbol 1999-2017

A juzgar por esos picos altos de afición, Markarián fue el técnico que más expectativas generó entre la población futbolera y no futbolera. La publicidad de una cervecera sobre cómo la magia del entrenador del chupetín nos llevaría al Mundial y el alza de los precios de las entradas, son un ejemplo de la expectativa que causó el entrenador uruguayo.

No obstante, si analizamos solo promedios de afición por periodos técnicos, vemos que todos rondaron el 55% de afición global con muchas altas y bajas coyunturales.

entrenadores

Ahora, si revisamos también el respaldo que tuvo cada uno de estos técnicos y la esperanza de ir al Mundial que generaron, las cosas cambian.

Sin duda, Chemo fue el que tuvo menos respaldo y realizó la campaña más cuestionable. Si recordamos que con su gestión quedamos últimos en las eliminatorias, lo que sorprende es que al final de su periodo todavía tuviera algún apoyo.

aprobacion del solar

A Markarián le fue mejor, tuvo un muy buen recibimiento, logrando su pico más alto en la Copa América 2011, y cuando jugamos ese partidazo a Argentina del que ya hablamos, el que no se pudo ganar, pero que sí mostró a un equipo sólido que podía pelearle de igual a igual a cualquiera de los grandes. Si bien el respaldo a Markarián no continuó tan alto, se mantuvo por encima del 50% en las buenas y en las malas. ¿Qué político no quisiera un apoyo así?

aprobacion markarian

La gran favorabilidad que tuvo Markarián tras la CA2011 solo se repitió 6 años después: luego de tres triunfos consecutivos de la selección, Gareca tiene un respaldo casi total.

aprobacion gareca

Lo que ha logrado Gareca, además, es devolvernos la ilusión de regresar a un Mundial después de 35 años de ausencia. Tanto que ahora son pocos los que creen que no clasificaremos.

expectativa mundial 2000-2017

Como hemos visto en los gráficos, no somos unos futboleros consecuentes, somos más de esos que se convierten en hinchas cuando hay buenos resultados. Tampoco apoyamos a nuestros técnicos y sus procesos en las buenas y en las malas. Nuestra mirada es más coyuntural, de breves ilusiones que rápidamente se desploman. Y es que luego de años de ver fútbol peruano, nos hemos acostumbrado a la derrota, a una ilusión que suele durar menos de 90 minutos y a una eliminatoria que se acaba faltando varias fechas.

Esto me lleva a comparar el modo en que nos relacionamos con el fútbol con el que lo hacemos con la política. Ambos, como productos sociales, son un causa y reflejo de lo que somos. En la política, como en el fútbol, no solemos respaldar procesos a largo plazo, nos parece natural pedir un cambio de técnico o de ministro al primer error, sin preguntarnos qué pasará con lo avanzado, o si la persona que lo reemplazará seguirá implementando las ideas de su antecesor.

Tenemos afán por la novedad y el cambio, y nos desilusionamos muy pronto. El inicio de la crisis de nuestro fútbol no dista mucho del comienzo de la crisis política y económica que nos llevó a pasar de Alan García a Alberto Fujimori. La desconfianza ante nuestros políticos es la misma desconfianza que tenemos hacia nuestros dirigentes deportivos; Fujimori, Delfino, García, Toledo, Humala o Burga  , finalmente son parte de esa cúpula de poder que optó por el beneficio propio antes del bien común. Los directores técnicos, al parecer, escapan a esta desconfianza hacia los que dirigen los destinos del deporte y del país.

Más allá de lo que pase en estas últimas dos fechas, tenemos que rescatar lo que ha hecho Gareca para cambiarnos el sentir frente al fútbol: nos ha hecho creer, incluso con derrotas y empates, con buenos y malos partidos. Nos ha hecho entender que si perdemos hay otro partido para reivindicarnos.  Si perdemos puntos con Venezuela en casa, podemos ir a Quito y recuperarlos frente a un Ecuador que nunca habíamos derrotado.

Eso es lo que ha cambiado con este proceso eliminatorio, me atrevería a decir que un cambio así es el que necesitamos para modificar nuestra visión pesimista del país, la política y la vida en sociedad. Que la unión y fraternidad que se respiran en estos días auguren el inicio de un cambio más profundo de mentalidad. A esperar a que llegue el Gareca de la política, que nos vuelva a todos hinchas del país.

Autor(es)

  • Carlos Ponce Ipsos Public Affairs, Perú