Figurita repetida: Keiko Fujimori en 2da vuelta

Punto de vista - Los coleccionistas asiduos de álbumes sabemos que no hay nada más decepcionante que abrir con ilusión un sobre y encontrar una figurita repetida, un ítem con poco valor que se ve rápidamente relegado a la pila de “yalas” en busca de un pronto intercambio. A Keiko Fujimori parece estarle pasando algo similar en su campaña en segunda vuelta, creyó comprar el sobre ganador en primera vuelta y cuando lo abrió en la segunda, volvió a encontrar la barrera del antivoto que detuvo su candidatura en el 2011.

Figurita repetida: Keiko Fujimori en 2da vuelta

Autor(es)

  • Maria Alejandra Campos Ipsos Public Affairs, Perú
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Hace 5 años, la carrera por la presidencia empezó con un escenario radicalmente distinto al actual. Alejandro Toledo lideraba las encuestas, Keiko Fujimori lo seguía de cerca, Ollanta Humala apenas llegaba al 10% en el tercer puesto y PPK era el underdog de la campaña. A medida que se acercaba el 10 de abril, con el ya conocido gusto de nuestras elecciones por los finales emocionantes, se produjeron empates técnicos (¡triples!) que hacían imposible predecir el pase a segunda vuelta. Ollanta Humala tuvo un crecimiento meteórico, la candidatura de Alejandro  Toledo se desinfló, y PPK atropelló desde atrás. Sin embargo, el voto fujimorista se mantuvo firme en su veintipocos por ciento de intención de voto y finalmente Keiko y Ollanta fueron los que quedaron en pie, en un contexto muy fuerte de polarización y un alto porcentaje de antivoto para ambos.

En la campaña de segunda vuelta, Keiko logró alcanzar a Ollanta Humala y mantenerse en empate técnico hasta la última encuesta publicada. Sin embargo, en la semana previa a las elecciones, Ollanta captó una mayor cantidad de indecisos y finalmente ganó por un estrecho margen. 

La estrategia nacionalista de ese entonces se basó en una premisa simple: reducir el antivoto. Para ello, Humala firmó la Hoja de Ruta en la que se comprometía, entre otras cosas, a respetar las instituciones democráticas; cambió el polo rojo por el blanco y moderó su discurso, acercándose al centro.                La maniobra funcionó. Mantuvo el voto antisistema y redujo su antivoto a 40%, 18 puntos menos que al inicio de la campaña.

Keiko, en cambio, no logró detener la ola antifujimorista. La última encuesta publicada le daba el mismo antivoto con el que empezó, con una tendencia al alza las últimas 4 semanas, lo que finalmente le impidió atraer más votantes a su candidatura y la relegó al segundo lugar.

La campaña electoral del 2016 empezó con un escenario sumamente optimista para la tienda naranja. El trabajo político de Fujimori entre el 2011 y el 2016 le permitió alcanzar un cómodo lugar en las encuestas de intención de voto de primera vuelta, con un promedio de 12 puntos más que en las elecciones anteriores y casi 20 puntos por encima de su competidor más cercano. Sin embargo, la suerte no parece estarle sonriendo en el balotaje. 

Según la primera encuesta de Ipsos luego del 10 de abril,  Keiko Fujimori tenía 40% de intención de voto declarada contra 44% de su contendor. Es decir, entre cercanía ideológica, novedad y antivoto, PPK logró atraer alrededor de 25% más del electorado en la segunda vuelta; mientras que Keiko solo creció 6 puntos.

Así, sorpresivamente, Fujimori se encuentra en la misma posición incómoda en la que estaba en la segunda vuelta del 2011: empate técnico y una intención de voto similar a hace 5 años.

La estrategia que le rindió frutos para la primera vuelta no parece haber resuelto el problema de fondo que evitó que gane la segunda vuelta del 2011: el antivoto. El intento de alejarse de su padre, Alberto Fujimori, no parece haber sido suficiente. A pesar de haber separado a algunos miembros históricos del fujimorismo de la lista congresal, haber hecho declaraciones a favor del trabajo de la CVR, en contra de las esterilizaciones forzadas, etc.; hoy, la intención de voto de Keiko Fujimori es similar a la que tenía en la segunda vuelta del 2011, pero su antivoto es mayor que en ese entonces.

Keiko, como ya se ha discutido ampliamente, se encuentra frente a una dificil disyuntiva: por un lado, necesita alejarse del albertismo para disminuir su antivoto; por otro, depende del núcleo duro del fujimorismo para sostener la votación con la que ya cuenta.

Si Keiko logra convencer a los indecisos que se inclinan por ella, podría conseguir cerca de 3 puntos más de intención de voto, menos que los que lograría PPK (4 puntos) en el mismo escenario.

Por eso, parece que hoy Keiko trata de encontrar una tercera opción, lejos de la disyuntiva planteada. Ha firmado pactos con la minería ilegal, defendido el trabajo 24 x 24 de los policías y pronunciado abiertamente en contra de la unión civil y el aborto en casos de violación; buscando así cambiar la figurita del antivoto por bolsones electorales que se sientan atraídos hacia estas propuestas puntuales.

Esta estrategia parte de la premisa de que se puede atacar el antivoto sin discutirlo, pues los electores podrían anteponer algunas convicciones al rechazo hacia el fujimorismo. Queda esperar a la próxima encuesta para saber si esta estrategia le rinde frutos o si tiene que buscar un nuevo enfoque.

Autor(es)

  • Maria Alejandra Campos Ipsos Public Affairs, Perú