LIMA VS EL PERÚ (Dos realidades diferentes)

Punto de vista - Dos realidades diferentes. Lima es la ciudad más grande del Perú, tiene un tercio de la población del país y una población similar en población electoral.

LIMA VS EL PERÚ (Dos realidades diferentes)

Autor(es)

  • Alonzo Calderón Ipsos Public Affairs, Perú
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LIMA VS EL PERÚ (Dos realidades diferentes)

Lima es la ciudad más grande del Perú, tiene un tercio de la población del país y una población similar en población electoral; cabe resaltar que en el presente, la cantidad de habitantes en la capital respecto a la población del país no para de crecer desde hace muchos años (1), esto por las grandes migraciones internas hacia Lima, y obvio, por haber sido (y seguir siendo) el centro de las actividades político-administrativas y económicas del Perú.  En el último censo nacional de población muestra que el 32% de habitantes que radican en lima son migrantes provincianos, es decir, nacidos en otras ciudades que viven permanentemente en la metropolitana Lima, el cual da origen a un nuevo segmento (hijos directos) de provinciano-limeños, quienes mantienen cierto apego a sus costumbre del interior.

Es aquí donde se concentra el 42% de la población urbana del Perú. Si comparamos la pirámide socioeconómica de Lima con la del resto del Perú, parece que fuesen dos lugares distintos, y es que “gracias al centralismo” si no fuese por la capital, más de la mitad del Perú viviría en pobreza extrema. Visto desde otro Punto de Vista, hay la misma cantidad de pobreza extrema en el interior del país que habitantes en Lima.

En el año 2014 el ingreso mensual estimado de la capital casi duplicaba al ingreso mensual de las provincias, S/ 4´000 y S/ 2´100 respectivamente (2). Así-mismo, la cantidad de hogares con telefonía fija en el Perú era del 27%, pero en Lima el 50% de hogares tenía teléfono fijo. Uno de cada tres hogares peruanos tenía una computadora, pero en Lima la mitad de hogares tenía computadora. El acceso al internet en el país era del 24% en los hogares, pero en la capital era el 42% (3). En lo que respecta a bienes, la tenencia de autos en Lima duplicaba a la tenencia de autos en el interior, lo mismo pasaba con las refrigeradoras y en mayor diferencia aún si hablamos de las lavadoras. Entre los pocos bienes que el interior tiene más que la principal ciudad del país están: el mototaxi, la motocicleta, la cocina a kerosene, la radio y el televisor a blanco y negro; bienes que probablemente eran muy codiciados hace tres década(2).

Todas estas diferencias ganadas “gracias al centralismo” hicieron que las provincias tengan una percepción extraña con respecto a las personas de la capital, y es que, si bien no era cierta era entendible... ¿Qué lugar del Perú no ha escuchado el típico estereotipo “El pituco limeño”? Que si bien el adjetivo está mal usado, porque “pituco” significa persona adinerada, la mayoría de habitantes de provincia tienen este estereotipo de los “capitalinos”.

Todo este despunte de la capital respecto al país trajo algunas costumbres y estilos de vida que lo diferenciaban de las demás ciudades, por ejemplo, en el 2015, el 43% de hogares limeños tenía conexión a Internet, quiere decir que en los hogares de Lima existe casi la misma cantidad de módems (conexión a Internet) que hornos microondas, más cantidad de módems que ventiladores, más módems que termas y duchas eléctricas. Así mismo, la cantidad de limeños que tiene un USB con Internet, es casi la misma cantidad de habitantes que hay en todo el departamento de Arequipa (1). Otro dato curioso es el 42% de limeños que usan Whatsapp a diario, hay más personas que usan esta aplicación que quienes leen diarios o periódicos todos los días (37%).

Se podría decir que Lima es Júpiter y las provincias sus lunas, todas girando alrededor de ella, unas más grandes que otras, con sus encantos y desencantos, sus atracciones o sus maravillas, pero en el “centralismo gravitatorio” de la capital. Lima es tan grande (poblacionalmente) que tiene más habitantes que la suma de las 10 más grandes ciudades del interior del país, y tan desordenada como ella misma, porque para ser honestos, la costumbre esconde defectos y al final esos defectos se vuelven parte de una forma de vida, que en Lima aprendes a sobrellevarlos a la fuerza y como diría Huggies, puede llegar a convertirse en “una vida caóticamente hermosa”.


Fuentes:
(1) Estimaciones INEI – Elaboración Ipsos
(2) ENHAO 2014
(3) Estadística poblacional – Elaboración Ipsos

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  • Alonzo Calderón Ipsos Public Affairs, Perú