¿Son verdaderas las encuestas? Derribando algunos mitos populares

Hoy en Punto De Vista, Luis Sánchez, director de estadística y muestreo de Ipsos, desmiente algunos de los mitos más comunes sobre las encuestas.

Existen dos maneras de obtener información sobre una población: censando a todas las personas o seleccionando una muestra para luego inferir sobre toda la población. Las encuestas están relacionadas a esta segunda opción y en torno a ellas usualmente se tejen una serie de mitos que ponen en tela de juicio su credibilidad. Veamos qué tan ciertos o falsos son algunos de los más populares mitos asociados con ellas.

Un primer mito es “pocos casos no permiten tener buenos resultados”, lo cual es falso. Basta una gota de nuestra sangre para saber de nuestra salud, esta magia se llama “inferencia”, la cual consiste en sacar conclusiones sobre toda una población a partir de una muestra representativa. ¿Cómo funciona esto? Pues, los elementos son seleccionados aleatoriamente y las características que se observan en ella se pueden atribuir o inferir a la población objetivo (Scheaffer, Mendehall, Ott, 2006). Por ejemplo, para que con 1200 casos podamos tener resultados de Perú, nos aseguramos de que la muestra tenga casos en el ámbito urbano rural y las macro regiones (Lima, norte, centro, sur, oriente) y así sea representativa de todo el país.

Gráfico 1

Un segundo mito popular es aquel que refiere que “las encuestas son falsas, a mí nunca me han entrevistado”. Ante ello deberíamos de preguntarnos, “la Tinka existe, pero ¿conoces algún ganador?”. Detrás de ello está el concepto de “probabilidad”, hay técnicas de muestreo no probabilísticas y probabilísticas, estas últimas hacen que la probabilidad de selección de las personas sea igual para todas (INEI, 2011). Por lo tanto, ni la Tinka ni las encuestas son falsas, sino que la probabilidad de selección en ambas es baja. Según el INEI somos 33 millones de habitantes en Perú, por lo que la probabilidad que uno sea seleccionado es de 0.00000003. Ipsos, por ejemplo, utiliza técnicas probabilísticas en encuestas nacionales, asegurando así que toda persona tenga chance de ser seleccionada.

gráfico 2Finalmente, uno de los mitos que circulaba en la coyuntura de las elecciones fue que “desproporcionar la muestra da malos resultados”. Esto nuevamente es falso. La desproporción es usual y se hace con el fin de tener más precisión en algún segmento, reducir costos, etc., pero en estos casos la muestra debe pasar por un proceso de “ponderación”, que consiste en asignar pesos a los encuestados de forma que al hacer estimaciones se conserve la distribución poblacional (Kish, 1995). Veamos un ejemplo:

gráfico 3En conclusión, las encuestas son verdaderas y funcionan bien gracias a la estadística inferencial, una ciencia que es parte fundamental de la vida de las personas; por ello conocer sus principios es relevante para saber qué resultados de encuestas son confiables y cuáles no.

Siempre que tenga el resultado de una encuesta entre manos y quiera validar que tan confiable es o no, revise la ficha técnica, valide que tenga un buen diseño y confirme que haya sido trabajada por expertos en el tema.


Fuente:

•Lohr, S. (2019). Sampling: Design and analysis. Arizona State University: Chapman and Hall/CRC.

•Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI (2011). Buenas prácticas de una encuesta por muestreo. Perú.

•Scheaffer, R., Mendehall, W. y Ott,R. (2006). Elementos de muestreo. Madrid, España: Paraninfo Cengage Learning.

•Kish, L. (1995). Survey sampling. New York,Estados Unidos: John Wiley & Sons.

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