“Todas las ciudades y pueblos donde murieron autoridades y ciudadanos víctimas de la violencia terrorista deberían tener monumentos y parques en su memoria”.
Hay momentos estelares en la historia. Uno de ellos ocurrió hace 25 años y fue cuando Abimael Guzmán, el sanguinario cabecilla del Partido Comunista Sendero Luminoso, cayó a manos de la Dirección contra el Terrorismo de la Policía Nacional el 12 de setiembre de 1992.