La preocupación por el trabajo escala a niveles récord y, junto a la inflación, redefine el mapa de preocupaciones de la sociedad, marcando el pulso de la coyuntura en nuestro país.
A pesar de ser la nación con menor índice de felicidad declarada en la región, los argentinos encuentran su mayor fortaleza en los vínculos personales, un refugio emocional ante la situación económica.