En una Argentina donde la salud mental encabeza las preocupaciones sanitarias, las marcas encuentran una doble oportunidad: Mejorar la vida cotidiana y eliminar las fricciones que dificultan esa mejora.
El conocimiento especializado, la IA y la cercanía ganan terreno en la construcción de confianza. Este nuevo escenario invita a las marcas a revisar quién comunica, qué evidencias respaldan sus mensajes y cómo construyen legitimidad.