Movilidad Argentina 2026: Un conductor pragmático que elige su propio camino
El más reciente Ipsos Monitor de Movilidad 2026, que analiza 31 mercados a nivel mundial, posiciona a Argentina como un caso de estudio en la región: un mercado que valora la experiencia de conducir, pero que prioriza las mejoras en su calidad de conducción por sobre las promesas de un futuro tecnológico lejano.
Un insight clave para entender esta forma de pensar es que Argentina es uno de los países menos dependientes del automóvil en Latinoamérica. Solo el 28% de los encuestados considera que es imposible vivir sin su vehículo, una cifra inferior a la de países como Brasil (33%) o Perú (35%), y muy por debajo del promedio global del 43%. Este pragmatismo se refleja en sus preferencias: Argentina es el único país de la región, y uno de los pocos en el mundo, donde "caminar" se elige como el medio de transporte favorito por encima del automóvil.
Esta preferencia por lo simple y funcional no significa que se le dé la espalda a la innovación, sino que se la evalúa con una vara alta. La demanda se centra en soluciones que resuelvan problemas inmediatos. La seguridad vial es un ejemplo: Un 79% de los argentinos apoya leyes de tránsito más estrictas para mejorar la seguridad, alineándose con Perú (80%) y México (79%) como los más exigentes de la región en este aspecto. En la misma línea, el 74% apoya la expansión de ciclovías, buscando una convivencia urbana más segura y ordenada.
Cuando se trata de la tecnología del futuro, el conductor argentino es selectivo. Muestra un interés considerable por los vehículos eléctricos, con un 39% al que le resulta atractiva su experiencia de conducción. Sin embargo, este entusiasmo es más medido si lo comparamos con el atractivo de mercados como México (60%) o Chile (57%).
El punto de esta cautela se manifiesta en la percepción de los vehículos autónomos. Argentina se destaca como el país más escéptico de toda Latinoamérica, con un solo 14% sintiéndose seguro con un automóvil que se conduce solo. Esta cifra contrasta con la visión de Brasil (25%) o México (20%).
El mercado argentino no está siguiendo el guion global de la evolución tecnológica al pie de la letra. En su lugar, avanza a su propio ritmo, con un conductor que funciona como un "curador" de innovaciones: Adopta lo que percibe como útil, seguro y beneficioso para su vida hoy, y observa lo que se siente abstracto o inseguro.
Para conectar con este conductor, es necesario enfocarse en comunicar beneficios tangibles y pragmáticos. Para los vehículos eléctricos, esto significa traducir la tecnología en ahorro de costos, una conducción más serena y un impacto ambiental visible. Para las tecnologías de asistencia a la conducción (ADAS), el mensaje resulta más potente al centrarse en la seguridad y el confort del conductor, posicionando la tecnología como un copiloto confiable que asiste, no que reemplaza. La clave será la pedagogía y la construcción de confianza, demostrando cómo cada innovación hace que la experiencia de movilidad sea, ante todo, mejor y más segura.