Las marcas también necesitan decir que no

En este Punto de Vista, Angie Montoya, Research Manager de MSU de Ipsos Perú, analiza por qué ser una marca conocida no garantiza ocupar un territorio verdaderamente diferenciado. A partir del “limbo del posicionamiento” y del caso de Inca Kola, explica cómo la acumulación de mensajes puede diluir la propuesta de valor, y por qué elegir, renunciar y sostener una dirección estratégica clara es fundamental para construir marcas relevantes, reconocibles y consistentes en el tiempo.

Hay marcas que todos conocemos, pero si preguntáramos qué las hace realmente diferentes, las respuestas probablemente serían ambiguas.

Una marca puede ser conocida y, aun así, no ocupar un territorio claramente diferenciado en la mente de las personas. De hecho, Ipsos advierte que partir de atributos de producto puede llevar a posicionamientos predecibles y poco diferenciados.

Durante años, el marketing se ha centrado en aumentar la visibilidad: más alcance, más frecuencia, más presencia. Pero el verdadero desafío es lograr que una marca se diferencie y se asocie a un territorio relevante.

Cuando todas las marcas prometen lo mismo

En distintas categorías, marcas que buscan diferenciarse terminan comunicando mensajes sorprendentemente similares.

Lo vemos en banca, telecomunicaciones, educación o seguros: confianza, cercanía, innovación o excelencia aparecen una y otra vez. Todas son aspiraciones válidas. El problema es que, cuando todos dicen lo mismo, resulta difícil construir una diferencia relevante.

Cuando una marca intenta comunicar demasiadas cosas a la vez, puede perder fuerza aquello que debería hacerla reconocible y diferente. Con frecuencia, intenta abarcar demasiado: ser innovadora y tradicional, cercana y con autoridad, accesible y prestigiosa, especialista y masiva.

Ipsos señala que un posicionamiento distintivo requiere tomar decisiones claras sobre a quién conectar, qué necesidad resolver y qué espacio puede apropiarse una marca (Worrall, 2022).

El costo invisible de la indefinición

Cuando una campaña no funciona, los indicadores de recordación, consideración o interacción suelen mostrarlo rápidamente.

Lo que resulta más difícil detectar es cuando el problema no está en la ejecución, sino en la estrategia. Una marca puede seguir logrando notoriedad y, al mismo tiempo, tener dificultades para construir una diferencia clara frente a sus competidores.

Es un costo silencioso, porque rara vez aparece reflejado en un único indicador.

El limbo del posicionamiento

La matriz cruza dos dimensiones: la presencia de marca y la definición estratégica.

La imagen presenta una matriz de posicionamiento de marca organizada en cuatro cuadrantes, a partir de dos variables: Eje vertical: Presencia de marca, de baja a alta. Eje horizontal: Definición estratégica, de baja a alta. Cuadrantes El limbo del posicionamiento Alta presencia de marca. Baja definición estratégica. Descripción: “Presentes, pero sin una diferencia clara”. Se representa con un icono de megáfono sobre un fondo rosado. Marcas referentes Alta presencia de marca. Alta definición estratégica. Descripción: “Presentes y con una propuesta clara”. Se representa con una estrella sobre un fondo verde claro. Marcas invisibles Baja presencia de marca. Baja definición estratégica. Descripción: “Baja presencia y sin una propuesta clara”. Se representa con un gráfico de barras sobre un fondo gris azulado. Marcas de nicho Baja presencia de marca. Alta definición estratégica. Descripción: “Con una propuesta clara, pero baja presencia”. Se representa con una diana sobre un fondo beige claro. Lectura principal La matriz plantea que una marca se convierte en referente cuando combina simultáneamente una propuesta estratégica clara y una presencia elevada. También distingue dos desafíos diferentes: Las marcas en el limbo necesitan fortalecer su diferenciación y propuesta de valor. Las marcas de nicho ya cuentan con una definición estratégica, pero necesitan ampliar su visibilidad o alcance. Las marcas invisibles requieren trabajar ambas dimensiones: claridad estratégica y presencia.
Matriz conceptual: el limbo del posicionamiento.

El cuadrante más interesante reúne marcas con fuerte presencia, pero baja definición estratégica.

Es lo que podríamos llamar el limbo del posicionamiento. Son marcas presentes, reconocidas y activas en el mercado. Sin embargo, cuando llega el momento de responder qué representan exactamente para las personas, las respuestas suelen ser difusas.

La valentía de elegir

Las marcas más fuertes rara vez intentan ser todo para todos. Por el contrario, suelen compartir una característica fundamental: la claridad.

Pensemos en Inca Kola. Su fortaleza histórica no proviene de haber intentado representar todos los beneficios posibles de una bebida gaseosa, sino de haberse apropiado consistentemente de un territorio cultural y emocional reconocible para los peruanos. La diferenciación no nace de sumar significados, sino de elegir cuáles construir y cuáles dejar ir.

Y eso implica renunciar a ciertos mensajes y oportunidades para construir una propuesta más coherente.

La pregunta estratégica no es qué más podemos decir, sino qué dejar fuera para construir una idea que podamos defender en el tiempo.

Reflexión final

Cuando pensamos en desperdicio en marketing, solemos imaginar campañas poco efectivas o inversiones sin retorno. Sin embargo, el mayor desperdicio puede ocurrir antes de que una campaña vea la luz.

Las marcas no crecen únicamente por estar presentes. Crecen cuando logran ocupar un espacio distintivo, relevante y consistente en la mente de las personas.

¿Tenemos realmente claro quiénes queremos ser? Porque en marketing, crecer no es comunicar más; es decidir mejor.

Fuentes

Worrall, E. (2022). Owning It: Three Requirements for Distinct Positioning. Ipsos.