Más allá del salario: por qué medir la vulnerabilidad en los trabajadores

En este Punto de Vista, Susana Pinedo, Research Manager de Public Affairs en Ipsos Perú, explica por qué el bienestar de los trabajadores no puede evaluarse solo por el nivel de ingresos. A partir del Indicador de Vulnerabilidad, muestra cómo factores como el acceso a salud, servicios básicos, vivienda y entorno familiar permiten entender mejor las condiciones reales de vida y orientar acciones más efectivas desde las empresas.

Hoy en día las empresas despliegan diversos esfuerzos por promover el bienestar de los trabajadores; sin embargo, estos pueden verse limitados por la realidad de nuestro entorno. Vale la pena plantearse una pregunta de fondo: ¿Puede un salario competitivo garantizar calidad de vida? La realidad muestra que, incluso con planillas sólidas, existen trabajadores formales cuyas viviendas tienen pisos de tierra o tienen un acceso limitado a agua potable por menos de 12 horas al día.

Desde Ipsos Public Affairs, hemos acompañado a más de 10 empresas realizando mediciones integrales del bienestar de los trabajadores y sus hogares. El Indicador de Vulnerabilidad examina todo el ecosistema familia - desde la situación educativa de los hijos, el acceso a salud de la familia nuclear, hasta las condiciones de seguridad del entorno donde viven. Esta herramienta, que adapta la metodología de la medida de Pobreza Multidimensional de Chile, mapea de manera integral las carencias reales que enfrentan los trabajadores y sus hogares en dimensiones clave como salud, educación, vivienda, trabajo y entorno.

Esta herramienta nos ayuda a identificar hogares vulnerables, es decir, aquellos que tienen carencias en más de una dimensión de calidad de vida. El enfoque cambia, ya no se trata solo de 'cuánto ganan', sino de 'cómo viven' y 'a qué logran acceder'. Nuestra experiencia acumulada nos ha permitido identificar patrones comunes entre los trabajadores operativos de empresas formales que se repiten independientemente del sector o ámbito geográfico:

  • El acceso limitado a la salud: Encontramos que cerca de un tercio de los hogares de trabajadores reporta carencias en salud. Esto ocurre no por falta de dinero, sino por barreras de acceso, como la lejanía o la saturación del sistema público; lo que hace que el seguro médico sea muchas veces inoperable en la práctica.
  • Los servicios básicos limitados: La falta de servicios básicos no es exclusiva de las zonas alejadas. En contextos urbanos, la interrupción frecuente del servicio de agua puede afectar la vida diaria y otras dimensiones como la salud y nutrición de los hogares.
  • La precariedad de las viviendas: Incluso con años de empleo formal, existen trabajadores cuyas viviendas mantienen materiales precarios. Hemos documentado casos donde el ingreso familiar no se ha traducido en la sustitución de pisos de tierra o techos inadecuados, lo cual tiene implicancias directas en la salubridad del hogar.

Los resultados nos validan una premisa central del Desarrollo Humano: el bienestar no depende solo de los recursos que tiene una persona (su salario), sino de lo que realmente puede hacer con ellos (su calidad de vida). Un ingreso monetario seguro y justo es fundamental, pero no suficiente para lograr bienestar. Cuando esa conversión falla debido a brechas del entorno, las empresas tienen la oportunidad de dar un paso más allá. A partir de un diagnóstico más fino, que identifique carencias específicas, es posible plantear iniciativas que ayuden a mover la aguja. Medir esta vulnerabilidad permite a la organización gestionar mejor sus prioridades:

  • Orientación o reorientación de recursos: El diagnóstico permite dirigir presupuestos hacia necesidades urgentes (como salud o saneamiento) o activar alianzas para facilitar el acceso a servicios que el trabajador no consigue por su cuenta. En otros casos, revela que la solución es tan sencilla como comunicar mejor los beneficios que la empresa ya ofrece pero que el trabajador desconoce.
  • Fortalecimiento del vínculo: Cuando una empresa demuestra que entiende y se preocupa por los problemas reales que sus trabajadores enfrentan en sus hogares, se construye un sentido de pertenencia y compromiso mucho más sólido que el meramente transaccional.

El rol del sector privado tiene límites claros y no se trata de resolver todos los problemas del país. Sin embargo, las empresas sí tienen la capacidad de influir positivamente en su entorno inmediato si cuentan con la información adecuada.

No se trata de prometer soluciones mágicas, sino medir lo que antes permanecía invisible para poder priorizar, actuar y acompañar mejor a quienes hacen posible el crecimiento de la organización. Incorporar un diagnóstico de vulnerabilidad es, en definitiva, el primer paso hacia una gestión más realista y humana.

Related news