“Cualquier observador informado coincidiría en que el sistema político peruano requiere cambios profundos para recuperar gobernabilidad y legitimidad”.
Las celebraciones de año nuevo fueron precedidas por un temblor ocurrido a las 9:45 de la noche. Fue el último sismo del 2016 con 4.4 grados de magnitud en la escala de Richter que remeció el departamento de Lima. Para los que estuvieron en los alrededores del epicentro (Mala), seguro no pasó desapercibido a pesar del ajetreo de la celebración, del ruido de los primeros fuegos artificiales y del volumen de la música. Los movimientos telúricos son eventos impredecibles con los que tenemos que vivir, son más frecuentes de lo que imaginamos y no será diferente este 2017.