El sistema 1 y el sistema 2

El sistema 1 y el sistema 2 hacen referencia a la teoría del proceso dual (TPD). Se trata de una clase de teorías generales de mayor procesamiento cognitivo como el razonamiento.

La TPD se estructura en torno a la idea de dos «sistemas» (1 y 2) y propone que existen dos formas de procesamiento que contribuyen a la toma de decisiones y a la conducta observada:

  • El sistema 1 es rápido e intuitivo/empírico: el sistema 1 comporta procesos automáticos que tienen lugar en segundo plano de forma inconsciente y que implican menos esfuerzo, es decir, no requieren mucha actividad mental como la capacidad computacional o la memoria de trabajo. También se basa en experiencias pasadas y en las relaciones que se han creado a partir de las mismas, además de las emociones.
  • El sistema 2 es lento y reflexivo: el sistema 2 comporta procesos de control de forma consciente que requieren un mayor razonamiento normativo, lógico y analítico. Esto precisamente es lo que provoca que el sistema sea más lento.

Ambos sistemas se diferencian principalmente en la forma en la que las situaciones o actividades se construyen o representan («interpretan») en la mente, sin olvidar, evidentemente, la toma de decisiones y otro tipo de experiencias de consumidores, compradores, clientes, pacientes, usuarios de servicios públicos y ciudadanos. Cuando se utiliza el sistema 1, la situación en cuestión depende en gran medida del contexto, además de las señales sociales y personales. Sin embargo, el sistema 2 funciona de forma contraria, es decir, tanto el contexto como lo personal no desempeñan una función importante, ya que el proceso requiere más control (reflexión) y análisis.

Otra forma de resaltar esta diferencia consiste en concebir las impresiones («interpretaciones») del sistema 1 como «evaluaciones naturales» de una situación o actividad informada por:

  • la similitud de una situación previa;
  • la causalidad que puede establecerse a simple vista;
  • la intuición (utilizando el afecto para constituir una opinión sobre algo);
  • la frecuencia en el pasado, es decir, el número de veces que se ha afrontado una situación.

Todo lo anterior se produce de manera natural porque no requiere un gran esfuerzo.

Dado que el sistema 1 está considerado como un proceso más rápido que el sistema 2, este se encarga de las primeras impresiones en situaciones y actividades que implican tomar decisiones. Sin embargo, la TPD demuestra que, en la mayoría de las situaciones, el sistema 1 y el sistema 2 no conducen a conclusiones diferentes sobre una determinada situación o actividad. En ciertas situaciones en las que se procesa información, el sistema 2 prevalece sobre el sistema 1. Además, la toma de decisiones en situaciones de riesgo o incertidumbre genera un gran impacto sobre los procesos en los que nos involucramos y aquellos en los que no.

Esta versión de la TPD se propuso en el contexto del comportamiento racional (el modelo normativo de economía que plantea una coherencia y estabilidad totales en cuanto a la forma en la que las personas constituyen sus preferencias). La TPD explicaba las desviaciones sistemáticas de racionalidad, es decir, cómo la formación de preferencias se ve influenciada por la manera en la que se presentan o estructuran las diferentes opciones y por todos los sesgos perceptivos y de toma de decisiones. Muchos se encuentran integrados en los atajos que desarrollamos a lo largo del tiempo para construir una serie de procesos rápidos y automáticos. Así, por una parte, partiendo de pruebas empíricas, se puede considerar que estos atajos («heurística») se muestran como defectos en la toma de decisiones que dan lugar a resultados deficientes. Por otra parte, estas pruebas empíricas también indican que los atajos son procesos que «generalmente nos hacen más inteligentes».

De esta forma, desde el punto de vista de la TPD, ¿cómo es un consumidor cuando procesa situaciones de compra? El ejemplo más sencillo de entender es el de un consumidor en un supermercado cuando:

  • se dirige a las estanterías, pero ignora las secciones;
  • se centra en marcas concretas basándose en experiencias de compra anteriores (dónde mirar, a qué se presta atención, qué significan los colores o señales, etc.);
  • recuerda que su hijo/a disfrutó mucho con la cena del otro día (todo esto formaría parte del sistema 1).

Asimismo, de forma paralela:

  • presta atención a las etiquetas «especiales» de la estantería;
  • sopesa rápidamente si el nuevo formato es mejor que el formato actual de una marca;
  • piensa que puede esperar hasta que haya una oferta mejor para comprar una mayor cantidad de productos (todo esto formaría parte del sistema 2).

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