¿Hacía un futuro con vehículos sin conductor?

Las normativas de tráfico, la estructura de nuestras ciudades y nuestros estilos de vida podrían estar a punto de cambiar.

Hace menos de una década, los coches autónomos parecían una utopía; ahora son una realidad.

Sin embargo, los beneficios que ofrecen y los riesgos que plantean no están del todo claros, por lo que este estudio de Ipsos trata de mostrar los primeros indicios sobre la reacción que está teniendo el público ante esta nueva era para poder ofrecer información tanto a empresas como a organismos gubernamentales.

A la gente le suele suscitar interés, pero a la vez siente cierto escepticismo sobre la tecnología del coche autónomo y un entusiasmo que varía según el lugar. Por ejemplo, en el Reino Unido y en Alemania, a la mitad de la población aproximadamente le preocupa el hecho de que se vea limitada su capacidad de control al volante, por lo que preferiría conducir por cuenta propia. No obstante, en países como La India, China y Japón se sienten más preparados para dejar que sea el propio coche quien se encargue de la conducción.

La confianza y la seguridad constituyen las principales preocupaciones para el público, como sucede normalmente con las nuevas tecnologías. En relación con los vehículos autónomos, entre el 40 % y el 60 % de la población (dependiendo del país) afirma que también siente preocupación por la seguridad y la protección de los datos.

Además, existen diferencias entre generaciones. Los conductores más veteranos constituyen un alto porcentaje de compradores de coches nuevos, pero están mucho menos interesados que los conductores más jóvenes en funcionalidades como los sistemas automáticos de aparcamiento, la conducción autónoma, los servicios de conexión en ruta o el diagnóstico remoto.