BLOG: Cáncer: hacia un enfoque personalizado

En España se diagnostican cada año más de 200.000 casos de Cáncer. Pero Cáncer es una palabra que se refiere en realidad a más de un centenar de enfermedades diferentes que poco tienen que ver entre sí. Cuando una persona tiene Cáncer, el médico necesita saber de qué tipo es para poder ofrecer un tratamiento lo más específico posible, el mejor, el más apropiado para ese caso en concreto. Nos adentramos en la era de la medicina personalizada.

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Autor (es)

  • Javier Vallelado Experto en Salud
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El mejor tratamiento para mí

La investigación contra el Cáncer ha avanzado mucho en los últimos años. El arsenal de tratamientos ha crecido. Los oncólogos cuentan con mayores opciones terapéuticas, lo que conlleva una mayor individualización en la elección del tratamiento.

El paciente también quiere tener la mejor terapia posible. Pero no en general, sino la mejor para él. Todas las pruebas realizadas, todo el tiempo de espera, tiene sentido porque servirán para seleccionar el mejor tratamiento para su caso.

Los laboratorios investigan, generan innovaciones, y sacan al mercado nuevas propuestas. Tratan de diferenciar su producto de la competencia, posicionarlo en un perfil de paciente y que sea el preferido por el oncólogo.

Más allá de los parámetros biológicos

Esta mayor cantidad de opciones terapéuticas, muchas veces no comparadas entre sí, ha llevado a una mayor participación del paciente en la discusión y elección de su tratamiento.

Estamos asistiendo a un cambio de enfoque. De una visión centrada en el producto (¿qué tratamiento es mejor?) a una visión centrada en las personas, es decir, que tiene en cuenta no solo los aspectos biológicos como los oncogenes, biomarcadores, etc., sino también los aspectos psicológicos y sociales de la enfermedad y su tratamiento.

Todo esto es algo que hemos podido observar desde Ipsos Healthcare, donde contamos con una larga trayectoria estudiando el mercado. Hace años la industria se centraba en saber la opinión que los médicos tenían de sus productos y cómo diferenciarse de la competencia a través de atributos de producto. Ahora constatamos cómo crece el interés por conocer las vivencias de carácter más personal de los pacientes y los médicos.

Está claro que, si nos basamos en un enfoque centrado en el producto, la relación médico-paciente se basa en la confianza de la persona con Cáncer en que el médico sepa qué es lo mejor para él.

Pero observamos cómo progresivamente los pacientes quieren participar de su propia salud. Y cómo el oncólogo escucha sus preferencias a la hora de elegir tratamiento. Ante varias alternativas posibles, aspectos como la preferencia del paciente por desplazarse o no al hospital, sus hábitos o circunstancias laborales, el apoyo familiar, etc. puede decantar la elección por un tratamiento u otro. Incluso porque un tratamiento ha tenido “más prensa” y el paciente se siente más confiado con él.

Un paciente cada vez más implicado

En temas de salud, existe un deseo y una aspiración de estar cada vez más empoderado. En el estudio de “Global Trends” llevado a cabo por Ipsos en 26 países, vemos cómo España está junto a los países que más porcentaje afirma que le gustaría tener más control sobre las decisiones relacionadas con su salud (76%).

Según el monitor de oncología de Ipsos Healthcare, los oncólogos consideran que un 40% de sus pacientes está altamente implicado en la decisión de su terapia. Pero, ¿qué entienden los oncólogos por un paciente implicado? Básicamente un paciente informado, que comprende en qué consiste el tratamiento y es capaz de tomar ciertas decisiones.

Aunque la realidad es que, tradicionalmente, el papel del paciente en España frente al médico se basa en una confianza casi ciega. De hecho, a pesar de que hay un deseo de control sobre las decisiones relacionadas con la salud, según los datos del estudio Global Trends, de los 26 países analizados, España es el país en el que menor porcentaje de pacientes (34%) dice buscar información sobre salud por su cuenta, en lugar de depender de lo que el médico le dice. Y sabemos que cuando se trata de Cáncer la “dependencia” del médico es aún mayor.

Los pacientes tampoco se atreven a preguntar, ya sea por temor a escuchar algo que no quieren o por el simple hecho de no dar muestras de desconfianza hacia su médico.

Muchas veces los pacientes son interpretados en base a factores clínicos o eminentemente racionales, convirtiéndose en perfiles y olvidando que son gente real con vidas reales.

Pero lo cierto es que los pacientes pueden sentirse más partícipes e involucrados. Muchas decisiones condicionan las posibilidades del estilo de vida, y existen características personales, familiares o sociales que pueden ser tenidas en cuenta. Los propios oncólogos reclaman una mayor involucración y formación por parte de los pacientes para poderles hacer parte de las decisiones.

Así, implicar al paciente en su tratamiento resulta prioritario para algunos oncólogos. Tienen un estilo de relación con el paciente más abierto a la escucha y a la toma de decisiones dialogadas y consensuadas con el paciente. La actitud del médico en la fase inicial es clave: diagnóstico sincero, realista, pero con tono positivo, invitando a preguntar y expresar dudas.

Más allá de los aspectos biológicos. Hacia una visión integral

Más allá de los aspectos biológicos de la enfermedad y su tratamiento, están los aspectos psicológicos y sociales. Y cada vez son más escuchados.  Los pacientes quieren recibir información sobre cómo se van a sentir, cómo les va a limitar su vida laboral, su vida emocional, su vida en pareja.

Además, a través de las entrevistas etnográficas con pacientes en las que pasamos una jornada acompañando al paciente en su día a día, en Ipsos nos hemos dado cuenta de que no todos los pacientes lo viven y expresan del mismo modo, ni tienen las mismas necesidades de información. Cada paciente es una persona diferente, con una vida y unas circunstancias que van más allá de un marcador tumoral.

Y hemos pasado tiempo acompañando a los oncólogos, que también son personas con vidas reales más allá de la consulta, con sus necesidades, motivaciones y preocupaciones.

La visión de Ipsos

Poner al paciente en el centro representa una nueva oportunidad para la industria farmacéutica y supone un cambio en el modelo de negocio. Vemos cómo cada vez más, los laboratorios muestran interés en conocer en profundidad al paciente, conocer el papel que juega en la decisión de tratamiento, su relación con el médico, sus necesidades y motivaciones profundas.

Las expresiones “beyond the pill” y “patient centricity” se emplean con una frecuencia creciente y se refieren a ese cambio de contexto que determina un cambio en la estrategia de las compañías farmacéuticas.

No se trata solo de vender medicamentos, sino de ofrecer servicios que ayuden al paciente en la gestión de su enfermedad y de su estado de salud en general. Se trata de una percepción más global de la salud.

 

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  • Javier Vallelado Experto en Salud

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