La mayoría se mueven en un estado de seguridad (36%), donde se limitan a hacer lo que se permite en cada fase pero en pequeñas dosis, buscando el equilibro entre las recomendaciones sanitarias y la reactivación de la normalidad.
El avance de la desescalada no es igual para todos los territorios, lo que provoca las dudas sobre la responsabilidad acerca de cómo se está afrontando esa flexibilización de las medidas en los diferentes ámbitos.
Ante el comienzo de la desescalada los españoles sentimos alivio, pero también el temor ante las consecuencias económicas y laborales de la crisis. Las principales preocupaciones de esta fase son la crisis económica y un posible nuevo confinamiento. El 44% de los encuestados ya ha reservado alguna cita previa en los negocios que han reabierto, principalmente en peluquerías