En este contexto incierto, Ipsos acaba de lanzar “Housing Monitor”, un estudio que explora las percepciones de los ciudadanos de 29 países sobre su situación y aspiraciones personales en materia de vivienda, así como su percepción sobre posibles soluciones y futuro de esta problemática.
Un dato que a pesar de ser bajo supone el nivel más alto de satisfacción alcanzado desde que se comenzó a realizar este estudio en 2016. Desde entonces, la satisfacción hacia las infraestructuras en España ha aumentado en 8 puntos, pasando de un 25% a un 33% actualmente.
El 44% de los españoles cree que esta situación será permanente. A nivel mundial, casi tres de cada cinco dicen que no pueden permitirse comprar una vivienda en su ciudad. Siete de los once primeros países del ranking que afirman tener mayores dificultades en el acceso de una vivienda en propiedad son europeos.