La mitad de los españoles se muestran satisfechos con el funcionamiento de la democracia

Mientras que la otra mitad (52%) declaran estar insatisfechos.

La democracia, el Estado de Derecho y los derechos fundamentales son los cimientos sobre los que se asienta la Unión Europea. En diciembre de 2020, la Comisión Europea presentó su Plan de Acción Europeo para la Democracia para empoderar a los ciudadanos y construir democracias más resistentes en toda la UE, promoviendo elecciones libres y justas, reforzando la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación y contrarrestando la desinformación. En su discurso sobre el estado de la Unión de 2022, la Presidenta von der Leyen anunció un paquete de medidas de "Defensa de la Democracia", cuyo objetivo, entre otros, sería revisar la aplicación de las medidas anteriormente citadas. En este contexto, la Secretaría General de la Comisión Europea encargó una encuesta “Eurobarómetro flash” a Ipsos para evaluar las opiniones de los ciudadanos de la UE sobre el estado de la democracia en su país y en la Unión, así como las percepciones de los ciudadanos sobre las posibles amenazas a las que pueden enfrentarse las instituciones democráticas en la UE.
En líneas generales, cuando se pregunta a la población europea por su grado de satisfacción con el funcionamiento de la democracia en su país, aproximadamente, casi la mitad manifiesta una percepción positiva, con un 10% declarando estar "muy satisfechos" y un 37% expresando estar "algo satisfechos". En contraste, un 31% admite estar "poco satisfechos" y un 20% “poco satisfechos” Una división de opiniones que se refleja fielmente en España, donde los porcentajes de satisfacción coinciden prácticamente con los datos de la UE: un 47% dicen estar satisfechos, de los cuales un 13% se declaran “muy satisfechos” y un 34 “algo satisfechos”; y un 52% dicen estar insatisfechos, donde un 21% se declaran como “nada satisfechos”. Estos datos sitúan a España en la posición doceava de un total de 27 Estados miembros en cuanto al nivel de satisfacción con el estado de la democracia en su país.
Aunque en 11 Estados miembros más de la mitad de la gente responde estar satisfecha con el funcionamiento de la democracia en su país, las proporciones de los que se declaran "muy satisfechos" siguen siendo bajas en la mayoría de los países (desde el 3% en Bulgaria y Chipre hasta el 27% en Dinamarca). Por el contrario, en otros 11 Estados miembros, más de una cuarta parte de los encuestados responden que están "muy insatisfechos" con el funcionamiento de la democracia en su país, siendo las personas encuestadas en Hungría las más insatisfechas (49% que declaran estar "nada satisfechos"

¿Cómo vemos la democracia en España? 

Para evaluar el nivel de conocimiento que tiene la población de cada nación europea sobre la situación de su democracia, se han planteado diversas preguntas a la ciudadanía de estos países. Un 76% de la población española cree que cuenta con un buen acceso a información precisa en los distintos medios de comunicación sobre temas de actualidad, 4 puntos porcentuales por encima de la cifra europea, posicionándose como el séptimo país europeo donde más población comparte esta opinión. 
En cuanto a la vida política, casi 7 de cada 10 españoles y españolas (69%) confían en la libertad de expresión de sus ideales políticos sin temor a consecuencias, un punto por encima del dato europeo. Por el contrario, y bastante por debajo de la media del colectivo de naciones (58%), en España, solo un 45% de la sociedad declara que tiene la posibilidad de interactuar de forma directa en un debate con los candidatos y las candidatas de los partidos políticos, situándose así entre los tres países europeos, junto con Hungría y Croacia, donde menos población comparte esta idea.

Amenazas para la democracia  

Las amenazas a la democracia no conocen fronteras y suponen una preocupación común por el bienestar social democrático. Confrontados con un listado de once posible amenazas, en 22 de los 27 países señalaron la información falsa y/o engañosa, que circula online y offline, como la principal amenaza, con un 38%; seguida de la creciente desconfianza y escepticismo hacia las instituciones democráticas con un 32%. En tercer lugar, la falta de compromiso e interés por la política y las elecciones entre la ciudadanía es señalada por un 26% de la población europea. 
En España, las percepciones son similares, un 40% identifica la desinformación y la información falsa como el riesgo más grave para la democracia, y un 38% señala el escepticismo y la creciente desconfianza hacia las instituciones democráticas como la segunda preocupación más significativa, seis puntos por encima de la cifra de la UE. La tercera amenaza para la población española difiere de la europea, señalando la falta de libertad de prensa y diversidad de los medios de comunicación, con un 26%, mientras que la falta de compromiso e interés por la política y las elecciones es la cuarta amenaza para un 23%.  

Información veraz para una democracia real 

La veracidad y el contraste de la información son fundamentales para la toma de decisiones en un contexto democrático. Sin embargo, con los avances tecnológicos y el cambio en las fuentes de información de masas, garantizar la autenticidad de la información se ha convertido en un desafío. En este sentido, las redes sociales son, con diferencia, los medios más citados en los que los europeos esperan encontrar desinformación o noticias falsas, con un 64% que comparten esta opinión, un 57% en el caso de los españoles. En este sentido, es normal que el 58% de la población española piense que las plataformas online deben intensificar sus esfuerzos para prevenir la propagación de información falsa, superando así en seis puntos el porcentaje europeo (52%).
Sobre el papel de los usuarios de plataformas online en la lucha contra la desinformación, un 42% piensa que se debería instar a los usuarios a verificar la información antes de compartirla con otros. Una idea compartida por el 51% de la población española, situándose así entre los cinco países de Europa donde esta opinión es más respaldada. Además, los usuarios deberían mejorar su capacidad para distinguir la información falsa y engañosa de la información fidedigna, así lo piensan casi 4 de cada 10 ciudadanos europeos, una cifra nueve puntos inferior en el caso de España (30%). 

Una vida política libre y justa

Una democracia sólida y saludable requiere asegurar elecciones libres y equitativas para todos sus ciudadanos. En este contexto, en 21 de los 27 Estados miembros, el 52% de la población seleccionó “que los votantes tengan acceso a información precisa para tomar una decisión con conocimiento de causa” como factor fundamental para poder tener una vida política libre y justa, algo que comparte el 53% de la población española.
El segundo aspecto fundamental para los europeos es la independencia e imparcialidad de la administración electoral (47%), una opinión que comparte el 48% de los españoles. Además, la protección de la infraestructura electoral contra amenazas, como los ciberataques, es otro factor importante para el 36% de los europeos, respaldado también por el 34% de la ciudadanía en España. 
Además, también se preguntó sobre los factores más importantes para asegurar campañas electorales libres y justas. En primer lugar, un 46% de la población de los Estados miembros señaló que es imprescindible que los debates y campañas eviten el discurso de odio, la manipulación y las mentiras, seguido de que los candidatos y los partidos políticos tengan igualdad de oportunidades para acceder a los medios de comunicación (41%). En tercer lugar, el factor más señalado por los europeos para garantizar una campaña electoral libre y justa es que los votantes sepan quién financia a los candidatos y partidos políticos (35%).  
En el caso de España, los tres factores elegidos tienen similitudes pero también diferencias respecto de los europeos. Mientras que en primer lugar un 55% también considera que un debate libre de odio, manipulación y engaños es el aspecto más importante, superando en 9 puntos a la cifra europea, en segundo lugar encontramos que la población española le da más importancia a que los partidos sean transparentes en sus técnicas de selección de las personas a las que envían su propaganda política, señalado así por 4 de cada 10 personas, trece puntos más que el dato de la UE, siendo el país que más importancia le da a este factor para garantizar una campaña electoral libre y justa. Esta opinión se sitúa considerablemente por encima del 27%, cifra europea, colocando a España a la cabeza de la UE en este criterio.
En tercer lugar, un 39% de los españoles cree que es esencial conocer las fuentes de financiación de los partidos políticos, subrayando la importancia de la transparencia financiera para preservar la integridad del sistema democrático.
 

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