En España, país que ha alcanzado su nivel máximo de incidencia en esta sexta ola, aumenta también la preocupación por la atención sanitaria, hasta situarse en un 35%, 7 puntos más que en diciembre de 2021.
Ante la rápida expansión de la variante Ómicron, el Covid-19 vuelve a encabezar el listado de las principales preocupaciones a nivel mundial, con un 35%, de media.
La mayoría de la población española considera que las cosas en su país van a peor (63%), frente a un 37% que piensa que van por el buen camino.
Un 65% de la población española piensa que habrá una nueva ola de Covid-19, la preocupación aumenta en un 6% respecto al mes de octubre. España, con un 43%, es el segundo país europeo con el menor porcentaje de población que cree que la pandemia esté fuera de control en sus territorios. Los datos también indican que España es el país europeo que incrementará más el gasto en regalos durante estas fechas respecto al año anterior.
Sin embargo, solo el 38% de los encuestados en España piensa que la calidad sanitaria va a mejorar en el futuro, marcando un descenso de 7 puntos frente a 2020. Los españoles sitúan como los principales problemas de la sanidad pública los elevados plazos de espera (52%), la escasez de profesionales (51%), y la falta de inversión en el sistema sanitario (40%)
A medida que la carrera para desarrollar una vacuna para el COVID-19 continúa a toda velocidad, el mundo se enfrenta a muchas más preguntas que respuestas, no sólo sobre cuándo podríamos tener una vacuna, sino también sobre quién la obtendrá primero, cómo la obtendrá y si la población está dispuesta a vacunarse. ¿Hasta dónde nos llevará el viaje de vuelta a la "normalidad"...?
Desde 2020 la preocupación por la salud mental en España ha aumentado en 19 puntos, situándolo como el mayor incremento mundial en este sentido. Así, el 35% de la población considera la salud mental uno de los principales problemas sanitarios en su país.
7 de cada 10 afirman que piensan con frecuencia en su salud física, mientras que solo la mitad piensa en su salud mental y un 41% dice que nunca o casi nunca lo hace. Las generaciones más jóvenes se preocupan más por su bienestar mental que los mayores, especialmente frente a los mayores de 50 años. Existe un consenso global en pensar que los sistemas sanitarios le dan más importancia a los problemas de salud físicos que los mentales, aunque en España existe un alto porcentaje de población (40%) que declara que se tratan al mismo nivel.
¿Cómo ha cambiado el COVID-19 la salud general de las personas? ¿En qué aspectos ha disminuido su salud o se ha mantenido estable? ¿En qué medida las personas experimentaron nuevos problemas de salud o empeoraron las condiciones preexistentes? ¿Qué proporción de personas abandonaron el tratamiento o la atención durante la pandemia? ¿Por qué motivos? ¿Se compensó esta ausencia de tratamientos o visitas con un mayor uso de la telemedicina y las aplicaciones digitales?
El 15% de la población española declara no hacer ningún tipo de ejercicio, siendo el cuarto país europeo donde más ciudadanos no practican ningún deporte. El 59% de la ciudadanía desearía poder hacer más deporte, señalando la falta de tiempo como el motivo principal para no hacerlo. Sólo el 36% está contento con la actividad física que realiza.
Los temas destacados son la obesidad, la sostenibilidad, el populismo, las habilidades de los jóvenes y los Juegos Olímpicos de Tokio. También analizamos las últimas investigaciones realizadas en Rusia y África.
La falta de una telemedicina real provoca que los profesionales sanitarios demanden una mayor presencialidad para realizar las consultas. La consulta telefónica ha venido para quedarse, un canal de interacción con el paciente que quieren mantener a futuro para el 20% de los pacientes. La mayoría de los profesionales prefieren los formatos presenciales como modelo de relación con la industria porque favorecen el networking y la socialización. En la actualidad, el 62% de las interacciones entre sanitarios y laboratorios se realiza a través de formatos virtuales.